Del reporte financiero al reporte de sostenibilidad integrado: el nuevo lenguaje empresarial de las NIIF S1 y S2

De los reportes financieros a los reportes de sostenibilidad integrados: el nuevo lenguaje empresarial de las NIIF S1 y S2

Durante años, las empresas midieron su desempeño casi exclusivamente en términos financieros: ingresos, márgenes y rentabilidad. Sin embargo, el contexto global ha cambiado. Hoy, los inversionistas, clientes y reguladores quieren saber no solo cuánto gana una organización, sino cómo lo hace y a qué costo ambiental y social.

Esa presión por entender no solo los resultados, sino los impactos, ha llevado al mundo a aprender un nuevo idioma. A los financieros les obligó a ver nuevos indicadores y variables y a los expertos en sostenibilidad pura y simple a integrarse al desempeño empresarial.

En ese escenario, el Consejo Internacional de Normas de Sostenibilidad (ISSB), parte de la Fundación IFRS, publicó en 2023 dos normas que marcan un antes y un después: las NIIF S1 y S2. Ambas entraron en vigor a nivel internacional el 1 de enero de 2024 y representan el paso decisivo hacia un modelo de gestión donde la sostenibilidad deja de ser un reporte voluntario de interés para ciertas audiencias, para convertirse en información estratégica, comparable y verificable, estableciendo un estándar de referencia global para reguladores y mercados financieros

¿Qué son las NIIF S1 y S2 y por qué importan?

Las NIIF S1 – Requerimientos Generales para la Información Financiera relacionada con Sostenibilidad establecen que las empresas deben revelar información sobre los riesgos y oportunidades de sostenibilidad que podrían afectar su desempeño financiero. Se trata de cumplir con requisitos ambientales, y demostrar cómo la estrategia corporativa incorpora y gestiona esos riesgos de manera integral, desde la gobernanza hasta la medición de resultados para fortalecer el valor a largo plazo

Por su parte, la NIIF S2 – Información a Revelar relacionada con el Clima se centra en los impactos financieros del cambio climático. Pide que las organizaciones informen sobre sus emisiones de gases de efecto invernadero (alcances 1, 2 y 3), así como el reporte sobre su exposición a eventos extremos, sus planes de adaptación y las oportunidades derivadas de la transición energética.

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Esta norma incorpora lineamientos consistentes con el Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD) y métricas basadas en el GHG Protocol, lo que garantiza coherencia con los principales marcos internacionales.

Ambas normas se construyen sobre cuatro pilares comunes: Gobernanza, Estrategia, Gestión de Riesgos y Métricas y Objetivos, una estructura que busca integrar la sostenibilidad al centro de la toma de decisiones empresariales.

De la sostenibilidad voluntaria a la sostenibilidad verificable

Hasta hace poco, las compañías podían escoger entre diversos marcos de reporte: GRI, SASB, CDP, entre otros para divulgar su desempeño en materia ambiental, social y de gobernanza. Las NIIF S1 y S2 no los reemplazan, sino que ofrecen un lenguaje financiero común y global desde la perspectiva de la sostenibilidad que permite comparar a las empresas entre países y sectores.

Este cambio responde a una exigencia del mercado: los inversionistas exigen información estandarizada y verificable en procesos de auditoría para evaluar riesgos y oportunidades. No basta con comunicar las buenas acciones o programas sociales aislados; la empresa debe revelar cómo los factores ESG impactan en sus flujos de caja, costos de capital y en la estrategia de crecimiento al futuro.

En otras palabras, la sostenibilidad deja de ser un relato reputacional para convertirse en un componente medible del desempeño financiero.

¿Y qué hacemos con la doble materialidad?

Un concepto clave en este debate es la doble materialidad. Mientras las NIIF S1 y S2 abordan principalmente la materialidad financiera [cómo los factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG por las siglas en inglés) impactan el valor de la empresa] otras normativas como los Estándares Europeos de Reporte de Sostenibilidad (ESRS) o la Global Reporting Initiative (GRI) incorporan además la materialidad de impacto: cómo las operaciones de la empresa afectan al planeta y a las personas.

La combinación de ambas perspectivas (financiera e impacto) es el futuro de la transparencia corporativa. No se trata solo de proteger el negocio, sino de garantizar su legitimidad y sostenibilidad a largo plazo.

Oportunidades y retos para América Latina

En América Latina, varios países avanzan hacia la consolidación de la sostenibilidad como parte del lenguaje empresarial. Aunque los avances varían entre países, la región mejora sus procesos de adopción, reconociendo que la transparencia y comparabilidad son clave para atraer inversión y fortalecer la confianza de mercado.

México es uno de los países que ha tomado la delantera; la adopción de los nuevos estándares también avanza con fuerza. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) publicó en 2023 la Guía de Sostenibilidad para Emisoras, alineada con los principios del ISSB y del Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD). Este paso preparó el terreno para la adopción formal de las NIFF S1 y S2, anunciada en 2024 y aplicable de forma progresiva a partir del ejercicio 2025.

La Bolsa Mexicana de Valores acompaña esta transición promoviendo el uso de las NIIF S1 y S2 como referencia para los reportes ASG de las empresas listadas; fortaleciendo la preparación de empresas para esta nueva etapa: fomentando la transparencia climática y facilitando el acceso a financiamiento sostenible.  

Este enfoque refuerza la tendencia regional hacia una mayor armonización de estándares y demuestra cómo la sostenibilidad empieza a ser vista como un factor de competitividad y atracción de inversión extranjera.

En Panamá, aunque las normas NIIF S1 y S2 aún no son obligatorias, ya existe un impulso claro hacia su adopción voluntaria como buena práctica. Tanto la Superintendencia de Bancos como el Instituto de Gobierno Corporativo (IGCP) han asumido un rol activo en promover su implementación progresiva mediante procesos de capacitación, reconociendo su valor para fortalecer la transparencia y la gestión de riesgos.

Por su parte, la Bolsa Latinoamericana de Valores (LATINEX) se ha consolidado como un actor clave en la evolución del mercado hacia criterios ASG. Su impulso a la adopción de estándares internacionales como las NIIF S1 y S2, así como su oferta de productos financieros sostenibles y programas de formación, han posicionado a LATINEX como catalizador del mercado de inversiones responsables. Esta labor fortalece la articulación entre sostenibilidad, gobernanza corporativa y desarrollo del mercado de capitales panameño, y proyecta a Panamá como referente regional en finanzas sostenibles.

Una clara muestra del impulso en el país es la creación de la Taxonomía de Finanzas Sostenibles de Panamá, que define los criterios para identificar inversiones verdes y alinea al país con los marcos internacionales de sostenibilidad. En conjunto, estas iniciativas crean las condiciones para que las empresas panameñas se anticipen a las exigencias globales, ganen credibilidad ante inversionistas y fortalezcan su competitividad en un entorno financiero mundial cada vez más orientado a la sostenibilidad.

Los desafíos, sin embargo, son reales: falta de datos integrados, madurez institucional y capacitación técnica. Adoptar los nuevos estándares requerirá fortalecer los sistemas de información, diseñar procesos de control y, sobre todo, formar equipos que comprendan tanto el lenguaje contable como el de la sostenibilidad.

Conclusión: sostenibilidad como ventaja competitiva

Avanzar en el proceso de adopción de las NIIF S1 y S2 es una oportunidad para redefinir la confianza entre empresas, inversionistas y sociedad. Quienes comiencen hoy a medir y comunicar de manera transparente su desempeño ASG estarán mejor preparados para competir en un mercado global que premia la coherencia y la gestión responsable.

En los próximos años, aquellos que sepan leer (y hablar) este nuevo idioma será quienes definan las reglas del mercado. Al integrar la sostenibilidad a la gestión financiera, las empresas ganan transparencia mientras se anticipan al futuro.

El cambio ya empezó. La pregunta es: ¿qué tan pronto decidirás ser parte de él

Paulina Rodríguez
Head de ESG Impact, Sostenibilidad y RSE
prodriguez@komunikalatam.com
Linkedin: Paulina Rodríguez

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