La ruta de las empresas para ser más sostenibles

El rol de las empresas como motores de un desarrollo inclusivo y sostenible demanda cambios que incorporen dentro de la gestión los criterios ESG de medioambiente, social y gobernanza. O de lo contrario corren el riesgo de perder reputación y ser presa del boicot de los consumidores.

Para saber a dónde vamos y definir cómo llegar es importante saber quiénes somos, cuál es nuestro objetivo y sobre todo, dónde estamos parados. En este artículo pretendo responder estas preguntas para las empresas de cara al inicio del 2022 y teniendo como contexto un mundo que incrementó aceleradamente su exigencia en relación con rol de las empresas como motores de un desarrollo inclusivo y sostenible.

¿Qué son y cuál es la razón de ser de las empresas? Hace unos años hubiésemos respondido que las empresas existen solo para generar riqueza a sus accionistas, pero ya esa respuesta no es aceptable. Las empresas son actores sociales y como tales tienen un rol que cumplir en la regeneración social y ambiental, y ese rol está siendo definido, exigido y desarrollado por cada uno de sus stakeholders.

ESG son las siglas que se usan para identificar temas que hoy deben incluirse como pilares de la estrategia de cualquier negocio, además de los temas económicos: Ambiente, Sociedad y Gobernanza por sus siglas en inglés. Incluso algunos autores con Andrea Bonime-Blanc (CEO and Founder of GEC Risk Advisory) agregan a esas siglas el tema tecnología y lo identifican como ESG+T.

El “dónde” estamos parados es uno de los temas más importantes de este artículo, porque desde mi perspectiva estamos parados en un punto de inflexión, donde las empresas solo tienen una opción: ajustar sus estrategias de negocios para garantizar en su gestión el equilibrio económico, social y ambiental, y comunicar de manera eficiente el valor que aportan al desarrollo, generando diálogo y buscando construir relaciones de confianza con todos sus stakeholders.

Las razones de esta conclusión pueden estar basados en valores fundamentales relacionados con la ética, la transparencia y la responsabilidad, pero también existen razones estrictamente económicas y hoy voy a referirme sólo a estas últimas.

¿Por qué un punto de inflexión? Porque el acceso a recursos económicos en las mejores condiciones, la capacidad de captar y retener al mejor talento, la licencia social para operar, la fidelidad de los clientes y la posibilidad de incidir en el diseño de políticas públicas que impulsen el desarrollo de los diferentes sectores económicos está cada día más restringida a empresas que incluyan en su forma de hacer negocios los temas EGS+T.

Hoy las audiencias de una empresa son menos tolerantes y flexibles al juzgar el comportamiento de las empresas y su rol frente a los desafíos que nos impone el cierre de brechas y el reto de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de no dejar a nadie atrás. Por eso consumidores y comunidades están dispuestos a boicotear marcas que no demuestren responsabilidad, ética y transparencia en su operación.

Los temas ESG tienen relación con todas las áreas de un negocio y por lo tanto su atención y análisis deber estar incorporado a la cultura organizacional, significando para los equipos un gran reto de transformación del liderazgo para lograr impregnar a su trabajo visión de largo plazo que incluya le mejora continua hacia dentro y hacia afuera de la empresa.

Una empresa determina sus resultados por muchas variables, pero todas ellas están asociadas directa o indirectamente, a la relación que tenga con sus audiencias clave. En este sentido tenemos que tanto clientes, como colaboradores, proveedores, autoridades, gremios, banca, seguros, medios de comunicación y ONG´s, tienen relaciones en mejores condiciones con empresas que sean gestionadas según los principios fundamentales de la sostenibilidad que señalan la responsabilidad por la creación de tejido social, el cuido y regeneración ambiental y las mejores prácticas de gobierno corporativo, es decir, que tengan en cuenta los temas y riesgos ESG en sus modelos de negocio.

Desde la perspectiva financiera, es importante resaltar que cada día surgen más fondos dedicados exclusivamente al financiamiento de proyectos o negocios que tenga un impacto social y ambiental positivo, y evidencia reciente de esto puede encontrarse en los acuerdos de la COP26. Por otra parte, los mecanismos tradicionales de financiamiento están incluyendo dentro de sus parámetros de selección el análisis de las estrategias de sostenibilidad de las empresas aspirantes a fondos y su forma de contribuir a los Objetivos del Desarrollo Sostenible. (Latin America Focus 2021, Finanzas Sostenibles en Latinoamérica)

Hoy y mucho más cada día los directorios de empresas tendrán que conectar temáticas globales relacionadas con escasez hídrica, cambio climático, igualdad de género, trabajo digno o derechos humanos con procesos y políticas de operaciones, logística, gestión de riesgo de la empresa.

Sumando al valor de la inserción de los temas ESG en la gestión del negocio, tenemos que las empresas gestionadas bajo estos principios son capaces de captar el mejor talento y, adicionalmente este tipo de empresa tiene mejor clima organizacional, mejores niveles de productividad y mayor resiliencia, lo cual se traduce en capacidad de anticiparse a los riesgos y capacidad de diseñar soluciones eficientes y efectivas ante cambios tanto del entorno como del negocio.

En este contexto, es importante resaltar que construir relaciones de confianza con cada una de las audiencias clave de la empresa debe ser uno de los objetivos transversales de su estrategia. Y en este sentido rescatamos el valor del análisis que hace año tras año el Edelman Trust Barometer que analiza los patrones de confianza de las personas y demuestra que cada día la confianza en las empresas y sus CEO´s es mayor, lo cual representa un gran reto por lo elevado de las expectativas, pero también una gran oportunidad para las empresas que decidan aprovecharla.

Les dejo como dato para el análisis de sus estrategias de negocio, que en 2021 dicho estudio reflejó que el 78% de las personas considera que puede obligar a las marcas a promover que sus acciones sean tomadas en pro del ambiente, la diversidad o las prácticas laborales justas; y 61% consideró que estaría dispuesto a defender marcas cuya gestión sea sostenible.

Derivado de la profundidad con la que las personas hoy analizan los temas ESG para tomar sus decisiones de compra, alianza o empleo, tener un blindaje reputacional sólido y una gestión de riesgos eficiente, requiere incluir en el inventario de temas relevantes para la empresa, aquellos relacionados con sus impactos ambientales, sociales y de gobernanza, para garantizar que se analizan, ponderan y gestionan, siempre alineados con los valores empresariales y las expectativas de los stakeholders.

En este contexto, resalto que el activo intangible más valioso de una empresa, la reputación, está determinada por cómo acopla su gestión a las expectativas de sus audiencias clave, y está comprobado que estas expectativas son cada día más elevadas.

Por esto, el dónde vamos y cómo llegar, es claro: nos movemos hacia un mercado y una sociedad que sólo aceptarán y se relacionarán con empresas gestionadas de manera sostenible, es decir que incorporen temas ESG+T a su estrategia y signa la ruta de los ODS.

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Paulina Rodríguez para Martes Financiero
Partner en Komunika Latam
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